
Candelaria (también se le denomina Villa Mariana de Candelaria), cuya capital municipal es la villa de Candelaria, situada a dos metros sobre el nivel del mar, resulta sede de la Virgen de Candelaria, patrona general de Canarias. El lugar está considerado sagrado y de peregrinaje por excelencia del archipiélago. Y además tiene gran importancia no solo religiosa, sino también histórica, pues en él se unieron las culturas guanche y castellana en torno a la venerada imagen, llamada originariamente Chaxiraxi. Candelaria se extiende por el sector sureste de la isla y lindando con los municipios de El Rosario, El Sauzal, La Matanza, La Victoria, Santa Úrsula y Arafo.
Posee una superficie de 49,8 kilómetros cuadrados, lo que la coloca en el decimoquinto puesto insular y el vigesimosexto de la provincia. En el sector meridional y en las proximidades de la costa aparecen espacios relativamente llanos donde se sitúan las entidades de población más importantes, mientras que la parte norte se corresponde con una zona montañosa. La ladera de Chafa, límite norte del valle, constituye el elemento del relieve más destacado. Presenta el aspecto de un enorme paredón que se inicia en Lomo el Yugo, a unos 1730 metros sobre el nivel del mar, y finaliza formando un acantilado (Los Órganos) a escasa distancia de la costa.
En las lindes con el municipio de Arafo se encuentra el Malpaís, originado por la Media Montaña (1228 metros). El litoral es variado: el sector septentrional, entre Montaña Bermeja y Las Tablas, forma un acantilado de un centenar de metros; en el resto predominan las playas. En 2022 contó con una población de 28 485 habitantes censados.
Octavio Rodríguez Delgado, cronista oficial de Güímar y Candelaria: «Los inicios de la lucha canaria en Candelaria datan a mediados del siglo XX, cuando los jóvenes tenían como entretenimiento por las tardes enfrentarse agarrando entre sí en cualquier huerta mediante amistosos desafíos. Con frecuencia, los jóvenes luchadores de los distintos pueblos se agrupaban en bandos que competían con los barrios vecinos de Araya, Igueste, Las Cuevecitas y Barranco Hondo, o entre diferentes pueblos como Arafo, El Escobonal, Güímar o Fasnia. Sobre todo en las luchadas organizadas con motivo de las fiestas patronales. Era a lucha corrida y controlada por tres árbitros u hombres buenos. La ropa de brega se limitaba a un pantalón elaborado con la tela de un saco de pita de amoníaco inglés, de la lista azul, que fue sustituido por sacos de azúcar».