Tablero (1943)

El Tablero, situado administrativamente en el distrito suroeste capitalino, es el barrio más extenso del municipio. Su nombre es puramente toponímico, pues en el léxico canario el término tablero significa ‘extensa superficie rocosa plana’. Se encuentra a 12,8 kilómetros del centro de la ciudad y a una altitud media de 438 metros. El barrio abarca una extensión de 2,45 kilómetros cuadrados y se divide en los núcleos diferenciados de Cuatro Caminos, El Centenillo, Era Tosca, Llanos de El Tablero y Montaña Torromote. Limita al norte con Llano del Moro (en la parte cedida a Santa Cruz), al este con La Gallega, al sur con Machado y al oeste, con Llano del Moro (El Rosario). En el año 2022 tuvo un censo de 1977 habitantes.

En ese pueblo, que entonces pertenecía al municipio de El Rosario, Juan González, el Mudo, y los luchadores del Tinguaro Antonio Negrín, Serafín Díaz, Nicomedes González y Antonio Gil enseñaron lucha canaria al principio de los años cuarenta a los jóvenes aficionados locales, de entre los que despuntaba uno de apenas dieciséis años de edad llamado Vidal Martín y luego apodado Pollo de El Tablero. El equipo fue legalizado en la Federación Canaria de Luchas (13-11-1943), pero no llegó a participar en competiciones federadas, lo que, no obstante, no impidió que la cantera alumbrara notables intérpretes que triunfaron fuera de su circunscripción. Sus luchadas eran contra bandos de lugares cercanos y contra La Esperanza, preferentemente por las fiestas patronales, uniéndose incluso el potencial de El Tablero y el de Llano del Moro para agarrar con los esperanceros.

En una crónica del periódico Aire Libre, firmada por Carlos el 16 de abril de 1945, se hace mención a un encuentro entre bandos formados por una selección de luchadores de Santa Cruz y San Andrés y otra de El Sobradillo y El Tablero, en el barrio El Toscal. En el documento se describe el acontecimiento de esta manera: «Por una lucha de ventaja venció ayer el bando de Santa Cruz, formado por una selección de luchadores de esta capital y San Andrés, en encuentro amistoso. El bando contrario, formado por una selección de El Sobradillo y El Tablero, actuaba por primera vez en Santa Cruz y lo hizo con gran éxito. Figuras de la tarde fueron, por Santa Cruz, Baldomero Reyes, Balas de harina, quien tumbó a tres y nos hizo recordar por momentos las buenas tardes de lucha de su padre [José]; por el Sobradillo, Elpidio Díaz, que también sumó ante tres. El desempate corrió a cargo del estilista Camurria, que en una lucha maestra dio la victoria al bando de Santa Cruz, aun cuando, lo confesamos, no tuvo contrincantes para su valía. Al finalizar, hizo [Camurria] una exhibición que mereció calurosa ovación. La luchada se desarrolló sin incidentes. El jurado solo tuvo que intervenir para decidir una tabla [caída ajustada y nada clara de ambos luchadores al mismo tiempo], que se resolvió a favor del Sobradillo. Aun cuando la luchada fue anunciada para las tres, dio comienzo hora y media después. El público, acostumbrado a estas esperas habituales de nuestro deporte, no le dio mayor importancia que la de soportar los calurosos rayos del sol. Los asientos resultaron insuficientes para alojar a tanto público. El encuentro fue presidido por el señor párroco de San José, miembros de la comisión de festejos y el secretario regional de nuestra Federación de Luchas, que con tanto desinterés han contribuido al éxito de la fiesta».

El mejor exponente de los luchadores de El Tablero fue Vidal Martín, al que se le otorgó la distinción de Pollo de El Tablero. Nació el 30 de noviembre de 1928 y desarrolló su trayectoria deportiva en los clubes Tinerfe, Arguama, Beneharo, Santa Cruz, Artaguna (El Paso, La Palma), Real Hespérides y Tegueste, en el que no llegó a completar la temporada por trasladarse a Venezuela y dar por concluida su etapa de luchador con treinta y cinco años de edad. Además, se da la circunstancia de que en El Tablero impartió su magisterio deportivo, en algunos años de la década de los ochenta, el gran puntal herreño Juan Barbuzano, y que el centro educativo público de este núcleo, actualmente perteneciente al municipio de Santa Cruz de Tenerife, cuenta con instalaciones adecuadas para la práctica de la lucha canaria, pero sin ningún club representativo.

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