UP de San Matías (1984)

El UP (Universidad Popular) de San Matías fue el relevo del San Matías (1970-1974). Testigo que recogió, diez años después de dejarlo su antecesor, presentando sus estatutos ante el Registro Nacional de Asociaciones y Federaciones Deportivas del Consejo Superior de Deportes el 17 de mayo de 1984, bajo dicha denominación y con domicilio social en la calle San Carmelo, número 21, de San Matías. Sus fundadores fueron Juan Díaz de la Cruz, Eloy Rodríguez Melo y María Estrella Díaz Yanes, quienes idearon un proyecto cultural y deportivo del Colegio Público de San Matías integrado en la Universidad Popular de San Matías, que entre otras actividades tenía a la lucha canaria de base. Este deporte tuvo especial relevancia merced al empeño de De la Cruz, director del colegio, y al monitor Eloy Rodríguez Melo, artífice de la enseñanza al grupo de principiantes. Esa labor de cantera comenzó al inicio de la década de los ochenta con un buen trabajo destinado a los noveles, de los que algunos consiguieron para la historia del club diferentes conquistas desde prácticamente su fundación.

Su primera junta directiva se constituyó el 5 de junio de 1984, con estos nombres y cargos de responsabilidad: María Estrella Díaz Yanes (presidenta), Juan Hernández Morales (vicepresidente), Juan Díaz de la Cruz (secretario), Eloy Rodríguez Melo (vicesecretario), Felipa Rodríguez Pérez (tesorera) y los vocales Antonia Mendoza Padrón y Melitón Pérez Peña.

Entrenaban y luchaban en el terrero del colegio y su primera ropa de brega fue completamente amarilla, hasta que cambiaron al rojo cuando se confirmó la fundación oficial del club. Su primera participación en las competiciones oficiales, organizadas por la Federación Tinerfeña de Luchas, fue en la temporada de 1984 en la categoría femenina, tras el fichaje de la luchadora Eleuteria Ramos, Teya, que procedía del Carboneras. Ese año se enfrentaron al Calvario, Teguise y Unión Segunda de Guamasa y lograron el subcampeonato de liga y copa, por detrás del Teguise y el Calvario, respectivamente. De la participación femenina de este club damos cuenta unas líneas más adelante.

En cuanto a los masculinos, el 18 de marzo de 1985 se constituyó una nueva directiva exclusivamente para esta categoría, con gestión totalmente independiente de las femeninas. Dicha junta estaba formada por Carmelo González Santana (presidente), Manuel Hernández Pérez (vicepresidente), Juan Díaz de la Cruz (secretario), José Ramón Mendoza Padrón (vicesecretario), Agustín Rodríguez Rojas (tesorero) y Santiago Jiménez Almeida (vocal). Su estreno fue en la temporada 1985, en la categoría juveniles-paralelos (no preliminares) y contra el California, Casino Unión y Progreso, Chimbesque, P. Llano del Moro, San Antonio y Tegueste. El equipo obtuvo buenos resultados gracias al empeño y maneras de jóvenes como Francisco Javier García, Antonio Sánchez, Víctor M. García, Dámaso Aroza, Severiano Sánchez, Jacinto García, Segundo M. Rodríguez, Francisco José García, Domingo García, Juan Cabrera, Jorge Perdomo, Bernabé Castañeda y Salvador Sierra.

Durante las temporadas 1986 y 1987 continuaron participando en juveniles-paralelos, que se desarrollaba entre los clubes que carecían de equipo sénior. En esos dos años se sumaron a la plantilla Antonio Santos, Manuel Santos, Juan Antonio Dionis, Marcos Martín, Juan Carlos Afonso, Felipe García, Juan Antonio Oramas, Juan Luis Galván, Rubén Hernández, Antonio Arzola, Rafael Arteaga y Rubén Pérez.

Tras el periodo inicial en categoría juvenil, sin más pretensión en el aspecto deportivo que tratar de competir en buena lid, y la experiencia con el equipo femenino, Juan Díaz de la Cruz accedió a la presidencia del club con fecha 11 de marzo de 1988, acompañado de Eloy Rodríguez Melo (vicepresidente), María Camila Rodríguez Aguiar (secretaria), Felipe García González (tesorero) y los vocales Antonio Morales García, Miguel A. González Montesinos, Francisca Valdivia Melián y Carlos Javier Clemente Chávez. Ya con la aspiración de buscar mejores resultados y otras metas deportivas, optaron por darle amplitud al proyecto participando en competiciones sénior, ante el dilema de que, una vez cumplida la edad juvenil de esos luchadores, sacados primero de la cantera del Colegio de San Matías y posteriormente del Universidad Popular de San Matías, se vieran obligados a marcharse a otros clubes que contaban con equipos de categoría superior.

De ahí que su primera participación en sénior fuera en la temporada 1988, incorporándose a la categoría promesas junto con el Geneto, P. Llano del Moro, Salud, UD Tacuense y Unión Montañas. Ese año se reforzaron con Jorge García; Manuel Saavedra, Motroco; Diego Cano; y Alberto Padrón, pero sobre todo basaron su hegemonía en el grupo de años anteriores y algunos otros jóvenes valores, como Felipe García; Antonio Arzola; Juan Domínguez; Juan Antonio Dionis; Segundo Rodríguez; Luis Hernández; Gerardo Lugo; Luis David Lugo; y Rubén, Benedicto y Javier Pérez, hijos y sobrino, respectivamente, de Benedicto Pérez Peña.

En 1989 continuaron en la categoría denominada segunda-promesas, para la que fueron incorporando a su plantilla a Valentín Acosta; Miguel Ángel Delgado; José Luis Jiménez; Antonio Hernández; Marcos Déniz; Felipe González, Lipe; Eladio Moisés García; Manuel Hernández, etc. En la temporada 1990 compitieron en segunda, además de con un equipo juvenil y otro cadete que eran entrenados por José Ignacio Rodríguez García.

La situación demandaba comenzar a fichar bregadores curtidos y destacados para competir en segunda, por lo que en torno a sus jóvenes dispusieron la veteranía del palmero Ezequiel Arrocha, José Reyes, Padre Pleyto; y Amado González, junto con los habituales Manuel, Motroco; Rubén Pérez; Benedicto Pérez; Javier Pérez; Felipe González, Lipe; José Luis Jiménez; Manuel Hernández; Eladio Moisés García; Felipe García; Luis Hernández…, además de otros refuerzos como Pedro Guerra, Agustín José Herrera, Julio Hernández, Santiago Expósito, Fernando Herrera o Juan Pedro Perdomo.

En 1991, Benedicto Pérez Peña, quien había sido presidente del CL San Matías en 1970, llegó a la presidencia del UP San Matías el día 29 del primer mes de aquel año, acompañado de José Rodríguez García (vicepresidente), Juan Díaz de la Cruz (secretario), Francisca Valdivia Melián (tesorera) y los vocales María Camila Rodríguez Aguiar, María de los Ángeles Cruz Cabeza, Juan Correa Cruz, Eloy Rodríguez Melo, Celestino Déniz Suárez, Juan Delgado Martín, Felipe García González, Miguel Valdivia Vera, Carmen Sonia Fernández Valdivia y Eustaquio Hernández Herrera.

Las bajas de los veteranos Ezequiel Arrocha y José Reyes, Padre Pleyto, sería cubierta durante las temporadas 1991 y 1992, en tercera categoría, con los incorporados Alberto Berto Llamas; Domingo Pérez; José Guzmán; Bernardo Jorge González; Cristo Manuel Mesa; Felipe Díaz; los hermanos Marcos y Sergio Iván Déniz; Juan José Fernández, Caté; José Luis Almarcha; José Luis Álvarez; Roberto García; Juan Díaz; y Eloy Oliver Rodríguez, más los habituales Manuel, Motroco; Eladio Moisés García; Felipe García; y Benedicto, Rubén y Javier Pérez.

En la temporada 1993, aún con Benedicto Pérez Peña en la presidencia, Michu Mejías llegó al club para trabajar en las categorías base como preparador y mandador. Además, optaron por luchar en segunda categoría, en la que coincidieron con el Agache, Campitos, Güímar, P. Llano del Moro, Punta Brava, Hespérides, Rosario, San Isidro, Santa Cruz, Unión Canteras y Unión Jardina. Ese año se produjo una nueva apuesta en firme con el fichaje de Juani de la Rosa, el regreso de Jacinto Díaz y las incorporaciones de David Arrocha (hijo de Ezequiel), Ventura Amador González o Francisco Díaz, además de sus fieles canteranos.

En 1994 volvieron a competir en tercera, esa vez sin Juani de la Rosa ni los hermanos Déniz, e incorporaron a José Alonso, Juan Mesa, Zebenzuí Pérez, Jorge Acosta, Severiano Sánchez, Carlos Mejías, Emilio Ruiz Cabrera, Alfonso Benítez, Roberto Carlos García, Yausi Alonso, los hermanos Juan Carlos y Víctor Lima y los canteranos Manuel, Motroco; Caté; Rubén, Benedicto, Domingo y Javier Pérez; Eladio Moisés García; y Luis Hernández.

Su último año en activo fue 1995, antes de la fusión con el otro club representante de Taco. Participaron en segunda categoría, con sus equipos juvenil y cadete, junto con el Araya, Arguama, Brisas del Teide, Chimbesque, Güímar, I’Gara, Punta Brava, San Isidro y Unión Canteras. El conjunto, que conservaba su columna vertebral (José Alonso, Motroco; Domingo Pérez, Caté; Rubén Pérez; Benedicto Pérez; Eladio Moisés García; Yausi Alonso…), consiguió el retorno de Juani de la Rosa y además incorporaciones como Francisco Jiménez, Palmerito III; Francisco J. Gobea; Domingo Perdomo; Sergio Ramos; Oswaldo Méndez; Pedro Rodríguez; José Ramírez; Ángel López; y Cristo Cruz.

Con el paso de los años, el declive de la UD Tacuense motivó un acercamiento al Universidad Popular San Matías, que seguía acogiendo a la mayoría de chicos de la zona. Y ocurrió que ambas directivas, presididas por Máximo Mejías Benítez (UD Tacuense) y Benedicto Pérez Peña (UP San Matías), decidieron en 1996 fusionar los dos clubes en uno con la denominación Unión Tacuense-San Matías. Esto significó la unión definitiva de ambas estructuras y directivas coincidiendo con la utilización del nuevo terrero de Taco, conocido popularmente como Los Mejías en reconocimiento a la labor realizada por esa saga en la lucha canaria durante tantos años en dicha localidad.

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