Tejina, que en la documentación histórica aparece también escrito como Tegina, está incluido administrativamente en la zona 5 del municipio de San Cristóbal de La Laguna y junto con Valle de Guerra, Bajamar y Punta del Hidalgo constituye una pequeña comarca del nordeste de Tenerife. El nombre de la localidad, de procedencia guanche, proviene de una montaña y un barranco de la zona. Esta entidad poblacional se encuentra situada en la costa, a unos diez kilómetros del centro municipal, y tiene una altitud media de 172 metros. La localidad se halla popularmente dividida en varios enclaves: Barrio Nuevo, Casas de la Costa, El Cardonal, El Hurón, El Lomo, El Pico, La Castellana, La Cruz, La Fuente, La Palmita, Milán, Pico Alto, Pico Bajo y el enclave costero de Jóver, que cuenta con una piscina natural y un pequeño puerto pesquero. Una corta superficie al pie de la mesa de Tejina se halla incluida en el espacio natural protegido del Parque Rural de Anaga. Limita al norte con el océano Atlántico, al este con Bajamar y Tegueste (centro), al sur con Las Toscas, El Socorro y Valle de Guerra y al oeste, con Valle de Guerra. En 2022 tuvo 8411 habitantes censados.
El territorio de Tejina está habitado desde época guanche, como demuestran los hallazgos arqueológicos encontrados en la zona y que lo asignan al menceyato de Tegueste. Durante la conquista de la isla por parte de los castellanos, a finales del siglo XV, Tegueste formó parte de los llamados bandos de guerra: reinos guanches que opusieron resistencia.
Tejina tuvo alcalde de lugar compartido con Tegueste desde 1540, y en exclusiva desde el siglo XVII. En 1812 se convirtió en municipio al amparo de la Constitución de Cádiz, aunque no fue hasta 1836 cuando el término quedó definitivamente consolidado tras las alternancias entre gobiernos constitucionales y absolutistas de la primera mitad del siglo, y de la desaparición del régimen municipal único que había sido instaurado desde la conquista. En 1847, el también municipio de Punta del Hidalgo fue agregado a Tejina y en 1850 este quedó definitivamente anexionado a San Cristóbal de La Laguna.
Los primeros datos de la vinculación del pueblo de Tejina a la lucha canaria, recogidos en un artículo del periódico Aire Libre de fecha 22 de abril de 1946 con la firma del historiador teguestero Emilio Rivero, hacen referencia a «tres grandes figuras de esta localidad, como fue el caso del gran luchador Juan González, conocido como Juan Alejos, imponente mocetón de ojos azules y pelo sumamente rubio, de elevadísima estatura, sin curva abdominal, ancho de hombros, robusto sin ser grueso, de poder extraordinario y un coraje para luchar digno de ser imitado. Su lucha favorita era la levantada por el muslo y sus defensas más habituales, el cango y el garabato. En la época de este formidable luchador, el dinamismo de la lucha canaria en Tenerife se hallaba concentrado en el poblado de Tejina. Allí, con la cooperación de Hipólito Hernández y Pepe Cruz, que eran los otros dos sólidos puntales, se organizaba todo lo que al deporte canario se refiriera en Tenerife».

En esa época se competía con el sistema a lucha corrida y mediante un bando como representación que se medía a otros homólogos de las proximidades. Entonces, los jóvenes valores del lugar eran entrenados por el teguestero José Ramallo, quien ponía en práctica su buena cogida de muslo. De tal manera que, sobre el tablado que hacía de piso en el salón propiedad de Urbana Cruz contiguo a la iglesia, a mitad de los años cuarenta, sonaban de lo lindo los costalazos que el enseñante propinaba sin reparo a los sucesores de los pioneros: Fernando Caballero; Delfino; Diógenes Hernández; Melquiades; Jeremías Reyes; Julio Reyes, el Gallo; Jacinto el del Pico; Cristóbal el Verga; Ramón el Chicharro; Ángel Herrera, el Sacristán; Julián Hernández, el del Lomo; Elicio el Herreño; Jesús el del Ramal; José Suárez; Honorio Hernández; Carlos el Guardia; y demás practicantes. Manuel y Paco Matías eran los promotores del grupo, al que se fueron incorporando los hermanos Polo, Jaime y Julio Cruz, hijos de Urbana, así como Félix Herrera. Este, sin embargo, se ganó el sobrenombre de Pollo de Tejina haciendo carrera en Valle de Guerra, donde empezó a luchar con más continuidad, así como en otros pueblos de esta isla y hasta en La Palma. Otros lugares de entrenamiento en Tejina eran en las lindes del bar de Rogelio, llamado Campillo de Rogelio, y en el improvisado terrero que había detrás del bar que tenía arrendado Antonio, Tototo.
El Club Deportivo Tejina fue fundado el 19 de abril de 1943, con domicilio social en la plaza de Tejina, número 45, de dicha localidad. La comisión organizadora encargada de su constitución estaba presidida por José del Castillo González, quien, en escrito dirigido al Gobierno Civil el 28 de junio de ese año, propuso la que sería primera junta directiva tejinera: Marcelino Hernández González (presidente), Francisco González González (vicepresidente), Manuel Hernández Rodríguez (secretario), José González Suárez (vicesecretario), Isidro González González (tesorero) y los vocales Manuel Hernández González (conocido como Hipólito), Daniel González Rodríguez y Andrés Hernández González.
Según la información del semanario Aire Libre del 25 de octubre de 1943, este fue de los primeros clubes de Tenerife en constituirse, junto con el Camino Real, de Tacoronte; Canarias y Los Guanches, de La Laguna; Esperanza, de El Rosario; Los Guanches del Taoro, de Puerto de la Cruz; Pérez Abreu, de Tegueste; Price, de Santa Cruz; y Sobradillo, de El Rosario.
La prueba documental demuestra que el CD Tejina resultó, con el Pérez Abreu, de las dos primeras entidades en ser registradas en la federación, que entonces presidía Domingo Cruz Álvarez. El asentamiento y aprobación de estos pioneros en acta del ente federativo tiene fecha de 5 de mayo del año referido. A los citados les siguieron, en orden cronológico, el Camino Real (25 de junio), Los Guanches del Taoro (25 de junio), Los Guanches (2 de septiembre), Esperanza (2 de septiembre), Canarias (9 de octubre), Price (22 de octubre), Sobradillo (22 de octubre), CD Rosario (3 de noviembre) y Tablero (13 de noviembre). Todos coincidieron con el comienzo de la etapa institucional de nuestro deporte, también denominada federada, y con la constitución de la primera Federación Canaria de Luchas, el 7 de junio de 1943.
Pero no ocurrió hasta la temporada 1946 que el Tejina participó en la primera competición oficial, ya que las dificultades en el pase al deporte federado, la negativa de los clubes y luchadores a federarse y los problemas de la federación a la hora de unificar criterios retrasaron su inicio. El titular tejinero, como reflejó el periódico Aire Libre en su portada del 20 de mayo de 1946, apareció en el primer calendario del Campeonato Provincial de Luchas de Segunda Categoría de Tenerife, en el que asimismo figuraban el Rosario y el Sobradillo. Sin embargo, el suyo fue un fugaz paso por la lucha federada, porque desde el año siguiente empezó una ausencia de poco más de un decenio sin equipo representativo en el lugar.