Real Hespérides (1955)

De la controversia al éxito. La crucial aparición del bendito Real Hespérides en el panorama de la lucha canaria, a mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado, resultó tan provechosa para este deporte que su puesta en escena contribuyó en la mayor medida, directa e indirectamente, a levantar del decaimiento al deporte vernáculo por excelencia precisamente cuando más lo necesitaba. La lucha canaria pedía a gritos un vuelco a su situación y que se reimplantara el exuberante árbol de su brillantez y expectación para que las virtudes luchísticas rebrotaran por sí mismas, hasta hacer de los terreros lugares de concentración masiva desbordados por las reiteradas presencias de numerosos aficionados. De tal manera que, con la previsible buena consecuencia de aquel potentísimo equipo que estaba en marcha, se intuía por extensión que el primer deporte de los canarios se aprestaba a mostrar sin concesiones su espléndido e incomparable catálogo.

Sin embargo, para llegar a ese punto se hacía imprescindible el complemento de otros clubes con plantillas nutridas de versados intérpretes. Y se dio la conjugación en forma de varios equipazos que además generaban la imprescindible rivalidad que la situación requería. Eso sí, no todo fue coser y cantar, sino que, como en cualquier desarrollo de grandes expectativas, para reforzar el hilvanado además había que tener capacidad de superación ante las lógicas trabas federativas. Ese inicio tan debatido resultó inversamente proporcional a la exitosa trayectoria del laureado representativo lagunero durante su primer sexenio de existencia. El Real Hespérides no solo presentó sus credenciales ganando de manera continuada, sino que, incluso, se mostraba prácticamente invencible. Pero antes se sudó tinta para encaminar el proyecto, e incluso parte de su historia quedó marcada por una actividad guadianesca. Así comenzaba la que sería una etapa dorada.

Las primeras noticias públicas acerca del Real Hespérides fueron para explicar su aparición en 1954. Por ejemplo, el periódico Aire Libre anunció el 30 de agosto de ese año un encuentro de lucha, organizado por el Ateneo de La Laguna por su cincuentenario, «para el siguiente domingo a las cuatro de la tarde en el Teatro Leal, entre el recién creado Real Hespérides y una selección del norte». En otra referencia al respecto de su existencia, el citado semanariorecogió textualmente una semana después lo siguiente: «Recientemente se ha constituido en esa ciudad [La Laguna] el equipo de luchas del Real Hespérides, llenando el hueco que se hacía notar desde hace algunos años, pues desde la desaparición del Acaymo, capitaneado por Carampín, no tenía La Laguna un equipo de luchas que defendiera la tradicional afición que hacia la lucha siente esta ciudad, madre de Angelito, Anchis Rosa, Capitán, etc.».

También avisó de la celebración de un segundo amistoso en el que, con motivo de la festividad del Santísimo Cristo de La Laguna, se enfrentarían en La Manzanilla el 14 de septiembre el Real Hespérides reforzado y el Adargoma. De esa luchada, el periódico Falange se hizo eco los siguientes días 16 y 17 para detallar que quedó resuelta a favor de los grancanarios (10-12) gracias a la labor de Manolín (hizo cinco puntos y se contaba entre sus vencidos a Luis Rodríguez, Pollo del Estadio, y Felipe Ledesma, Pollo de Valle de Guerra) y Abel Cárdenes, tumbador de José Rodríguez, Pollo de Las Canteras; José Pérez Picar, Pollo de Las Mercedes; Francisco Espinosa, Pollo de San Antonio; Isaac Ramos; y Gregorio Dorta.

Y así sucesivamente, hasta que el Real Hespérides quedó constituido a mediados de 1955 con la llegada a este de los luchadores del Naranjo que mantenían insalvables discrepancias con su presidente, José Melián Marrero. Varios de aquellos bregadores que abandonaron el club mercedero en el verano fueron José Pérez Picar, Pollo de Las Mercedes; los hermanos Francisco y Santiago González, Capitanito I y II, respectivamente; José Rodríguez, Pollo de Las Canteras; Domingo Hernández, Pollo del Naranjo; Mateo Rodríguez, Pollo de San Agustín; Marcelino Rodríguez; y Agustín Mesa. Los mismos que se dirigieron por su cuenta a la Federación Tinerfeña de Luchas con el propósito de que se incluyera al Real Hespérides en las competiciones federadas.

Pero como hubo rechazo federativo a la iniciativa, al no estar contemplado en los reglamentos que la junta directiva de un club estuviera integrada únicamente por luchadores, una representación de estos, encabezada por Mateo Rodríguez Arias (principal artífice de la creación de la entidad), consiguió convencer a Antonio García García, conocido como Antonio el fotógrafo, y a un grupo de laguneros aficionados para que conformaran un equipo de trabajo provisional que hiciera los trámites para su legalización. Los elegidos para ese menester fueron el propio Antonio García García; Trino Delgado Suárez; Sebastián Santana Pérez; Alberto Simó Baute; Adrián Amador Rodríguez; Francisco González González, Capitanito I; Santiago González González, Capitanito II; Domingo Francisco Torres Aguilar; Mateo Arvelo González; Domingo Reyes Suárez; Fernando González Hernández; Alfonso Ramos Bacallado; y José Suárez Hernández.

Y como resultado, el histórico Real Hespérides de fútbol (se le concedió el título de Real el 7-2-1924 durante el reinado de Alfonso XIII) incluyó la sección de lucha canaria en su organigrama el 8 de agosto de 1955, poniendo en conocimiento del Gobierno Civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife la incorporación de esta modalidad deportiva, que fue registrada con la misma denominación (Real Hespérides) y domicilio social en la calle San Agustín, número 37, de La Laguna.

Con tales antecedentes, su primera participación en la competición oficial federada se produjo en la temporada 1955-1956, celebrando sus encuentros como local en el estadio La Manzanilla, conocido también como campo Hespérides o estadio Francisco Peraza. La indumentaria que utilizaba, coincidiendo con los colores del equipo de fútbol, era camisa azul celeste y pantalón blanco. Esa temporada fueron proclamados campeones de liga de primera categoría, tras disputas contra el santacrucero Benchomo, Naranjo, Rosario y Victoria.

Y el potente grupo de luchadores pioneros que defendieron la suerte del club en el terrero, la mayoría procedentes del Naranjo, como queda dicho, lo componían José Rodríguez, Pollo de Las Canteras; José Pérez Picar, Pollo de Las Mercedes; Domingo Hernández, Pollo del Naranjo; Francisco González, Capitanito I (que ejercía también como entrenador); Santiago González, Capitanito II; Juanito de la Rosa; Mateo Rodríguez, Pollo de San Agustín; Marcelino Rodríguez; Agustín Mesa; Felipe Guillama; Adolfo González; Ramón Rojas; Manuel Amador; Ramón de la Rosa; y Gabriel Hernández de la Rosa.

Finalizada la temporada 1955-1956, siendo su presidente Trino Delgado Suárez y a pesar del título de liga conquistado, al Real Hespérides le pasó factura la falta de recursos económicos por carecer de junta directiva que pudiera dedicarle el tiempo que demandaba una entidad de tanta exigencia. Por ello, se pusieron en contacto con los miembros de la comisión organizadora constituyente, al objeto de conformar nueva directiva en la que se agruparían gestores anteriores y simpatizantes laguneros. Gracias a ellos se produjo el resurgimiento de la lucha canaria en La Laguna y volvieron las luchadas de grandes selecciones por las festividades del Santísimo Cristo y de San Benito.

Los nombres que figuraban en la relación de aquella nueva junta directiva, cuya toma de posesión se produjo el 26 de junio de 1956, eran Antonio García García (presidente), Sebastián Santana Pérez (vicepresidente), Alberto Simó Baute (secretario), Erasmo Rodríguez Reyes (vicesecretario), Juan Cruz Rojas (tesorero), Francisco González González (contador) y los vocales Trino Delgado Suárez, Mateo Arvelo González, Domingo González González, Domingo Reyes Suárez, José Suárez Hernández, Francisco Torres Aguilar y Antonio Benítez. Esa temporada (1956-1957) solo compitieron en primera dos equipos, el vallero Rosario y el Real Hespérides, que sumó a su plantilla de luchadores al grancanario Orlando Sánchez, el Estudiante, y a José Ramos.

En su tercer año luchístico (1957-1958) fueron ratificados los miembros de la junta directiva, según escrito remitido a la Federación Tinerfeña con fecha 18 de septiembre de 1957. A los dos equipos de primera categoría del curso anterior se les sumó el Pérez Abreu, actuando el plantel hesperidista reforzado con luchadores de la talla de Alberto Bacallado, Pollo de La Esperanza; Francisco Espinosa, Pollo de San Antonio; Luis Rodríguez, Pollo del Estadio; Perico Perdomo; José Fortuny; Juan Pablo Martín; y Antonio Méndez.

En el curso 1958-1959 continuaron en primera categoría junto con el Naranjo (solo disputó el torneo preparatorio, al inicio de temporada), Pérez Abreu, Rosario y Unión Santa Cruz. Y sus nuevos fichajes fueron Antonio Alonso, Pollo de Igueste de Candelaria; Manuel Jiménez, Pollo de la Trinidad; Celestino Reyes (hijo de Jeremías); Melquiades Amador; Diego Torres; Guillermo Viera; Gumersindo González; y Rafael Marrero, quien más tarde sería presidente del Unión Canteras durante muchos años. Esa misma temporada, el 1 de agosto de 1958, como parte de la organización del propio club y de manera novedosa en nuestro deporte, la sección de lucha canaria elaboró unas normas de régimen interno que mediante circular hizo llegar a sus luchadores comprometiéndolos, previa estampación de la firma, a observar y cumplir una serie de obligaciones para el buen funcionamiento del equipo.

Al mismo tiempo crearon el equipo juvenil, con la dirección técnica de Cristóbal Pérez y el propósito de participar en la primera competición oficial federada de la categoría, en la que alinearon a Ángel Domingo Pérez, Tato (puntal del equipo); Juan Hernández Lugo, conocido como Juanito Lugo; José Manuel Hernández; Francisco Cruz; Lorenzo Expósito; Antonio Hernández; Melchor Torres; Inocencio Rodríguez; Lorenzo Santana; Urbano Rojas; Mario de la Rosa; Carlos Ferrera; Beneyto Hernández; Antonio Salas; Laureano Álvarez; Pedro Luis Gutiérrez; José García; Francisco Hernández; Carlos Díaz; e Inocencio de la Rosa.

El 24 de diciembre de 1959 se nombró nueva junta directiva, que daría relevo al presidente accidental, Miguel L. Feria Cedrés, y que estaba conformada por Francisco Torres Aguilar (presidente), José Suárez Hernández (vicepresidente), Alberto Simó Baute (secretario), Mateo Arvelo González (vicesecretario), Adrián Amador Rodríguez (tesorero), Juan Cruz Rojas (contador) y los vocales Trino Delgado Suárez, Domingo Reyes Suárez, Francisco González González, Juan Martín Morales, Rafael Cruz Ramos y Erasmo Rodríguez Reyes.

En el año 1960, después de la gran actividad de los aficionados laguneros, se perfiló la reorganización del prestigioso Real Hespérides recurriendo a otra junta directiva, cuyo siguiente listado fue remitido a la Federación Tinerfeña de Luchas con fecha 16 de mayo: Alfonso de la Rosa Díaz (presidente), Francisco Martín Díaz (vicepresidente), Alberto Simó Baute (secretario), Pascual Juan Pérez García (vicesecretario), Adrián Amador Rodríguez (tesorero), Antonio García García (contador) y los vocales Francisco Torres Aguilar, Alfonso Ramos Bacallado, Juan Cruz Rojas, José Suárez Hernández, Trino Delgado Suárez, Domingo Reyes Suárez, Francisco González González, Erasmo Rodríguez Reyes, Mateo Arvelo González, Fernando González Hernández, Sebastián Santana Pérez y Rafael Cruz Ramos.

Esa temporada participaron en primera, segunda y juveniles, coincidiendo en la máxima categoría con el Rosario y el Santa Cruz. Y los luchadores que participaron, además de algunos de los mencionados, fueron Orlando Sánchez, el Estudiante, que regresaba al club; un jovencísimo Francisco Chicho Ramos; Félix Herrera, Pollo de Tejina; José Marrero Guillama, Bombero; Vidal Martín, Pollo de El Tablero; Bruno Javier Martín; Carmelo Medina; Jesús Dorta; Francisco García; Ubaldo Bethencourt; José Alonso; Vicente Martín; Jesús Rodríguez; Cristóbal Suárez; Manuel López; y Antonio Lugo.

Fue precisamente en esa temporada cuando tuvo lugar la famosa Lucha de las pancartas, que se celebró el domingo 16 de octubre de 1960 en el gran escenario de la lucha canaria tinerfeña. La plaza de toros registró una impresionante asistencia de espectadores, aunque, como se recogió en el semanario Aire Libre un día después, también «unas pancartas impropias del ambiente que se respira en los terreros —se va perdiendo el tipismo de la lucha— hicieron su aparición para animar al Santa Cruz con más entusiasmo que sentido…». Esa alusión pública pudo haber cambiado la historia de aquel encuentro, ya que sobre el papel y sobre todo para los aficionados locales el equipo de la capital era el claro favorito para alzarse con el título de liga. Todo empezó cuando los luchadores del Real Hespérides se percataron de una pancarta que mostraba la caricatura del conejero Andrés Luzardo, Pollo de Máguez, puntal de los chicharreros, sujetando un pollo con la cabeza hacia abajo y desplumado, dando a entender que se trataba del mismísimo puntal lagunero Pollo de Las Canteras. El Pollo, como se le conocía popularmente a José Rodríguez, no fue ajeno a la provocación, pero sin más se dio media vuelta y el resto lo dejó para cuando saliera a la arena. Ese día, contra todo pronóstico, el Real Hespérides venció al todopoderoso CL Santa Cruz (10-12) y los triunfantes luchadores laguneros fueron proclamados campeones de liga de Tenerife ante miles de espectadores. Una victoria brillante, sin mácula, en la que sus principales artífices fueron el grancanario Orlando Sánchez, el Estudiante; Vidal Martín; y Pepe, Pollo de Las Canteras, tumbador del Pollo de Máguez.

Desde la temporada 1961 a la 1965, el equipo continuó participando en primera y también en juveniles. A la máxima categoría se fueron incorporando, además de los también habituales Rosario y Santa Cruz, el Chimisay, Naranjo, Victoria y, en el último año, el creado por la fusión Tegueste-Teguise. En este periodo de tiempo pasaron por la presidencia del Real Hespérides Alfonso de la Rosa Díaz (1960-1963, en su segundo año tuvo como secretario al popular periodista Joaquín Martínez del Reguero), Alfonso Ramos Bacallado (1963), Celso Martín Felipe (1964) y Domingo González González (1965).

Y asimismo pasaron por el club un sinfín de luchadores, como el famoso puntal teguestero Felipe del Castillo —entonces también llamado Pollo de Tegueste—; José Cruz (procedente del Naranjo); José Antonio Díaz (posteriormente presidente del Unión Montañas); Álvaro Domínguez; Anatolio Hernández; Servilio González; Carmelo González; Juan Enrique Brito, El Estudiante; Tomás Galván (actual propietario del restaurante Casa Tomás, de Portezuelo); Lucio Galván; Miguel García; Jesús Rodríguez; Erasmito Rodríguez, Patanga; Pedro de la Rosa; Eusebio Martín; Manuel López, conocido por Sánchez; Francisco Cruz Rodríguez; Francisco Cruz Siverio; Ignacio Domínguez; Andrés Hernández; Epifanio Bethencourt; Bernabé González, Belillo; Andrés García, Verdellada; Antonio Reyes (hijo de Jeremías); José González; José Melián; Antonio Martín; Cristóbal López; Juan Castillo; Manuel del Castillo; Manuel Fernández; Gregorio Pérez; Juan Norberto Padilla; Ignacio Arvelo; Teófilo Rodríguez; Mateo Peña; Eladio Viera; Benito González; Teodoro Gutiérrez; Juan José Jorge; José Luis Suárez; Isaac Ramos; el grancanario Francisco Molina, Molina II; Ricardo Rodríguez; Anselmo Rodríguez; José Expósito; José Miguel Pérez; Ángel Pérez; Aurelio González; José Francisco Pérez; Eladio Expósito; Ovidio Infante; Antonio Cruz; Virgilio Jorge; Laureano Castro; Germán Martín; o Francisco Abreu, Estudiante II.

Durante las nueve primeras temporadas de su etapa inicial en las competiciones federadas de primera categoría (estuvo seguido desde 1955-1956 hasta la correspondiente a 1965) consiguió cinco títulos de liga y tres subcampeonatos, además de dos títulos de copa y un subcampeonato.

En las temporadas 1966-1967 y 1967-1968 participaron en primera categoría junto con el Rosario, Santa Cruz, Tegueste y Victoria, y teniendo como filial en tercera al San Mateo de Punta del Hidalgo, que entrenaba Bernardo Herrera Suárez. El 1 de junio de 1967, su junta directiva estaba formada por Alfonso de la Rosa Díaz (presidente), Manuel de Vera Miranda (vicepresidente), Fernando González Hernández (secretario), Agapito Palenzuela Rodríguez (vicesecretario), Adrián Amador Rodríguez (tesorero), Narciso de Vera Miranda (contador) y los vocales Manuel del Castillo Martín, José Suárez Hernández, Francisco González Hernández, José Martín Bello y Dionisio de la Rosa.

Ese ejercicio, el equipo contaba con José Rodríguez, Pollo de Las Canteras; Chicho Ramos; el teguestero Marcos Galván; el grancanario Francisco Molina, Molina II; José Marrero Guillama, Bombero; los hermanos José Antonio, Rápido I, y Fernando Carlos, Rápido II; Melquiades Amador; Mateo Rodríguez; Andrés García, Verdellada; Carmelo Medina; Mario de la Rosa; Domingo de la Rosa; Francisco Abreu, Estudiante II; Juan Hernández; Bruno Javier; Genaro Hernández; Lorenzo Barbuzano; Ángel Pérez; Diego Álvarez; Eugenio Molina; Leoncio Melián; Teófilo Rodríguez; Antonio Herrera; y los juveniles Domingo Peña, Antonio Sánchez, Ramón Mascareño, Florentín Delgado, Manuel Melián, Juan Salas, Francisco Suárez, Pedro Pérez, Manuel Fernández, Ramón González, Ramón Pérez, José Rufino Cabrera, Esteban González, Juan Luis González, Juan Tomás Taima, Jorge Ledesma, Basilio Expósito, Ignacio Trujillo, Valentín Trujillo, Mauro Pérez, Faustino Rodríguez y José Luis Alonso.

Las siguientes temporadas (1968-1969 a 1970-1971) coincidieron en la máxima categoría con sus homólogos del Rosario, Santa Cruz, Tegueste, UD Tacuense y Victoria. En esos años se sumaron al equipo luchadores de la talla de Manolo Expósito, el Trota; Bartolomé Cabrera, Cabrerita II; José Antonio González, Trota II; José Luis Conde; Emiliano Perdomo; Fernando Reyes; José Andrés Díaz; Eladio Catalán; Elías Martín; Félix Torres; Antonio Rodríguez; Manolín Acosta; Pepe Martín; Miguel Alonso; Óscar Expósito; Laudelino Rodríguez, Nino; Ramón Reyes; Francisco Melián; Isidro Galván; Esteban Báez; Armando Salcedo; Sebastián Alemán; Juan R. Cabrera; José Benítez; Gabriel Rodríguez; Manuel Casanova; Sebastián Alemán; Miguel Melián; Pablo Báez; Francisco Paco Correa (más adelante presidente del España); Leandro Dorta; Miguel Díaz; Julio Rodríguez; Vicente Ledesma; Fernando Palmero; Manuel Fernández; Diego Delgado; José García; Felipe Pérez; Clemente Rodríguez; y Nicolás de Vera, entre otros.

En esa última temporada, con fecha 3 de julio de 1970, tramitó de nuevo sus estatutos, ante el Registro Nacional de Asociaciones y Federaciones Deportivas del Consejo Superior de Deportes, con idéntica denominación de Real Hespérides, cuyo domicilio social se fijó en calle Las Américas, número 57, del barrio del Rosario, en La Laguna. La junta directiva responsable de esa gestión burocrático-administrativa estaba formada por Sergio Miguel Fernández Torres (presidente), Ramón Domínguez Torres (secretario), Pascual Marrero Trujillo (tesorero) y los vocales Juan Rivero Reyes, Ricardo Simó Pérez, Gregorio Expósito Delgado y Juan José Expósito García.

Al año siguiente, con fecha 5 de julio de 1971, Evaristo González Rodríguez accedió a la presidencia del Real Hespérides y este actuó como filial del Rival durante dos temporadas (1971-1972 y 1972-1973). En la correspondiente a 1973-1974 fue filial del Furia (participó en segunda categoría) y al finalizar las competiciones paró su actividad durante tres años. En ese periodo de tiempo, el equipo seguía apuntalado por Manolín Acosta, los hermanos José Antonio y Fernando Carlos (Rápido I y II, respectivamente); Pepe Martín; Ángel Pestana; Bruno Javier; Juanito Lugo; Andrés García, Verdellada; Carmelo Medina; Elías Martín; Teófilo Rodríguez; José Antonio González, Trota II; Hermógenes Pestana, Hermes; Camilo Amador; Nicolás Alonso; y Domingo de la Rosa.

En su segunda etapa, que dio comienzo en la temporada 1977-1978, participó en las categorías preferente y juvenil gestionado por Hermelo Brito Rodríguez, Melo (presidente), Plácido Díaz Márquez (vicepresidente), Laudelino Rodríguez Rodríguez, Nino (tesorero) y los vocales Miguel Benegas Espinosa, Gregorio Expósito Delgado, Juan Torres y José Marrero Guillama, Bombero. Ese año luchó contra el Brisas del Teide, Campitos, Esperanza, Rosario, Tegueste, Tijarafe y la Selección de El Hierro. Y sus principales luchadores eran Pepe Díaz, el Estudiante (luchó un número limitado de encuentros); Antonio Díaz, el Verga; Fernando Carlos, Rápido II; Aurelio Oliva, Yeyo; Cristino de la Rosa, Panchito II; Esteban Sierra; Vicente González; Urbano Rojas; Ezequiel Arrocha; Francisco Hernández; Juan Díaz; Andrés Martín; Domingo Viera; Silvino González; Francisco Méndez; Vicente Casanova; Alberto González; y Amado Cruz, entre otros. Acabaron en la última plaza de la clasificación general en liga y en la copa Santiago González, Capitanito II, en la que incluso llegó a ser descalificado por incomparecencia en los últimos encuentros. Tras esta esporádica aparición volvió a quedarse fuera ese mismo año.

En su tercera etapa, tras cuatro años de inactividad, reapareció en el año 1982 después de tramitar sus estatutos el 25 de junio ante el Registro Nacional de Asociaciones y Federaciones Deportivas del Consejo Superior de Deportes, pero esta vez bajo la denominación Club de Lucha Hespérides, con domicilio social en la calle Viña Nava, número 44, del Barrio Nuevo de La Laguna. Su junta directiva estaba formada por Laudelino Rodríguez Rodríguez (presidente), Manuel Díaz Afonso (vicepresidente), José Luis Rodríguez Hernández (secretario), Manuel Peña Marrero (tesorero) y los vocales Gregorio Expósito Delgado y Domingo Medina González. Entonces formaron parte de primera categoría junto con el Esperanza, Teguise, Unión Canteras y Unión Segunda de Guamasa, consiguiendo el título de copa. Sus luchadores protagonistas fueron Pepe Martín; Eusebio Ledesma, Chevo; Eugenio Javier; Andrés Martín; Domingo Viera; Eudes Leandro; Francisco Moreno; Manuel Batista; José Hernández; Diego Delgado; Fernando Palmero; Francisco Javier Expósito, el Trota; Manuel Trujillo; Crispín Hernández; y los juveniles Carlos Manuel Melián, Salvador Reyes, Ángel Romero, Juan Javier, Miguel Mendoza, Ramón Ledesma, Jesús Salvador, Julio Reyes y Mario Couto.

En 1983 ingresaron en la máxima categoría, que se denominaba primera, además de participar también con un equipo en tercera y otro en juveniles. En primera se midió al Rosario, Santa Cruz, Tegueste, Tijarafe, UD Tacuense y Unión Canteras, reforzándose con Antonio Cruz; José Luis González, Barbuzanillo; Marcos Pestano; Francisco Díaz, Paquito; José Reyes, Padre Pleyto; Domingo Ramos; Lázaro Báez; José Manuel Orihuela; Juan Luis Orihuela; Valentín Hernández, el Culturista; Aquilino Arvelo, el Culebra; y Tomás Padilla, entre otros. Ese periodo finalizó en la temporada 1984 con el equipo en tercera categoría y su respectivo juvenil.

La cuarta etapa del Real Hespérides empezó en 1987 como integrante de la denominada categoría única, que juntaba a los equipos sénior en un grupo. Además de con el equipo juvenil, también participó por primera vez en su historia en la categoría femenina. La nueva junta directiva, constituida con fecha 6 de marzo de dicho año, estaba compuesta por Laudelino Rodríguez Rodríguez, Nino (presidente), Hermelo Brito Rodríguez, Melo (vicepresidente), Sebastián González Marrero, Chano (secretario), Manuel Díaz Afonso (vicesecretario), Ezequiel Ney Cáceres (tesorero) y los vocales Manuel Pérez González y Bernardino Rodríguez Rodríguez.

El 5 de noviembre de 1988 celebraron elecciones a la junta directiva y resultó proclamada la única candidatura que se presentó: Argelio Hernández Quintero (presidente), Manuel Méndez Martín (vicepresidente), Rafael Díaz Hernández (secretario) y Basilio Marrero Ramos (tesorero). En tal ocasión participaron en la máxima categoría (preferente), en la que se midieron al Agache, Arguama, Chimbesque, I’Gara, Punta Brava, Santa Cruz, Tijarafe y Unión Jardina, siendo sus principales luchadores Guillermo Luis, Catire II; José Antonio González, Trota II; Jesús Pérez Santana, Suso; Agustín Padrón, Tino; José Carlos Hernández; Manuel Galván; Ramón Ledesma; Eduardo Domínguez; José Antonio Núñez; Juan Luis Báez; José Manuel Melián; Vicente Domínguez; Juan Luis Bethencourt; Domingo Viera; Francisco J. Hernández; y José M. Díaz, entre otros.

Sin embargo, esa experiencia no fue productiva y el ciclo se cerró nuevamente en 1989, tras presentar un equipo sénior en segunda-promesas que disputaba sus encuentros como local en el terrero del Barrio Nuevo. Procede reflejar que sus luchadores de las categorías base se unieron a los del España, para formar un solo equipo en juveniles y cadetes con sede en Finca España. Este acuerdo se mantuvo apenas un año.

La quinta etapa, después de dos años de inactividad, solo duró las temporadas 1992 y 1993, coincidiendo con el regreso de Laudelino Rodríguez Rodríguez, Nino, a la presidencia del club, junto con Plácido Díaz Márquez (secretario), Sebastián González Marrero, Chano (tesorero) y los vocales Manuel Díaz Afonso, Manuel Pérez González y Marcelino Peña Pérez. Ambos años participaron en las categorías segunda, juvenil y cadete, compitiendo en la primera de ellas contra el Agache, Arguama, Chimbesque, I’Gara, Machado, Naranjeros, Punta Brava, P. Llano del Moro, Rosario, San Isidro y Unión Segunda de Guamasa.

La mayoría de sus luchadores en este ciclo, coincidente con su última participación en sénior, fueron Agustín Padrón, Tino; Vicente Fernández; Vicente García; Dalmacio Báez; David Dalmacio Báez; José Alberto Hernández, Landi; Juan Luis Báez; Juan Francisco Carrión; Jonás Suárez; Pedro Domínguez; Manuel Galván; Patricio Cazorla; Manuel A. Delgado; Ruymán García; José M. Padrón Quintero; Juan Antonio Suárez; Marcos Rodríguez; Juan Manuel Melián; Ramón Ledesma; Valentín Hernández; Bartolomé Estévez, Bartolo; Manuel A. Izquierdo; Domingo González; Mario Fernández Canino; Germán Domínguez; Carmelo Siverio; Manuel Lolo de León, el Chicharro; y Leoncio Acosta.

La sexta etapa de la historia del club, tras seis años sin actividad, dio comienzo en la temporada 2000 con su participación en la III Liga Infantil Federada, que patrocinaba CajaCanarias y en la que compartió el grupo 2 con el Alegría San Roque, Brisas del Teide, San Isidro y las escuelas municipales de Arona, Candelaria y Güímar. Sus noveles luchadores eran Saúl Marrero, Cristo Daniel García, Juan Ramón Mesa, Ricardo Ferrer, Juan Aníbal Melián, Alejandro González, Arturo Sicilia, Fernando Miguel Alonso, Samuel Rodríguez, Francisco Jesús Aguilar y Raúl Martín. Al frente figuraba Leandro González Rojas, que se encargó de llevar la gestión desde la temporada 2000 a la 2002-2003, habiendo competido en cadetes, infantiles y con la escuela municipal de lucha.

Entre los presidentes del Real Hespérides procede reconocer la labor de Antonio García García (al frente de la comisión organizadora y fundador del club); Trino Delgado Suárez; Miguel L. Feria Cedrés (accidental); Francisco Torres Aguilar; Alfonso de la Rosa Díaz; Alfonso Ramos Bacallado; Celso Martín Felipe; Sergio Miguel Fernández Torres; Evaristo González Rodríguez; Hermelo Brito Rodríguez, Melo; Laudelino Rodríguez Rodríguez, Nino; Argelio Hernández Quintero; Leandro González Rojas (en el periodo de las categorías base); y Rafael Marrero Galván, como último presidente y con el que el CL Hespérides finalizó su paso por el deporte federado con la participación de un equipo femenino en la temporada 2012-2013, del que damos cuenta a continuación.

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