Princesa Dácil (1959)

El primer club federado de Taco en participar en competiciones oficiales, entonces organizadas por la Federación Tinerfeña de Luchas, fue el Club Deportivo Princesa Dácil. Su aparición se hizo realidad a iniciativa de un grupo de vecinos animados por Segundo Gutiérrez Hernández (uno de los primeros impulsores de la lucha canaria en Valle de Guerra) y varios componentes de la saga Mejías; en especial Mario Mejías, sus hermanos y primos, quienes recibieron las primeras lecciones luchísticas de la mano de su abuelo Gregorio Mejías Díaz. Este equipo actuó de anfitrión en la actual avenida de Taco y en el cine Sala España, con la camiseta blanca y el pantalón verde como colores identificativos de su equipaje.

Con fecha 13 de octubre de 1959, la comisión encargada de poner en marcha el proyecto, presidida por Antonio Rodríguez Fleitas, presentó un escrito ante la organización federativa solicitando la inscripción del club para participar en las competiciones oficiales. Siete días después pidió la formalización de sus estatutos ante el Registro del Gobierno Civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, con la denominación Club Deportivo Princesa Dácil, domiciliado en el Cruce de Taco, s/n, de dicha localidad. Aquel grupo emprendedor diseñó su primera junta directiva, remitiendo con fecha 18 de diciembre del citado año un escrito a la federación en el que ponía en su conocimiento la composición de esta, con las siguientes personas y sus respectivos cargos: Antonio Rodríguez Fleitas (presidente), Valentín Bethencourt Santos (vicepresidente), Agustín Díaz Trujillo (secretario), Sebastián Quintana Yedra (vicesecretario), Gregorio Mejías Díaz (tesorero), Lorenzo Mejías González (contador) y los vocales José Rivero, Diego Torres Aguilar, Juan Delgado Afonso y Antonio Vera González.

Su única participación en competiciones oficiales fue en la temporada 1960, en segunda categoría preferente y para medirse al Brisas del Teide, Chimisay, Las Mercedes, Real Hespérides, Tinerfe, Unión Los Guanches y Victoria. En su plantilla de luchadores se alineaban Crescencio Gutiérrez; Juan Báez, el Macho; Adán Pérez, el Mudo; Cristóbal Acosta; Luis Báez; Roberto Campos; Manuel González; Mario Mejías; Julián Perdomo; Sebastián Pérez; Elicio González; Ángel Ramos; Carmelo Bacallado; Felipe Álvarez; Valentín García; Antonio Pérez, Moreno; Diego Torres; Modesto Torres; Teófilo Torres; Justo Bello; Máximo Mejías; y Antonio Rodríguez.

Sin embargo, el Princesa Dácil vivió un inesperado episodio que lo obligó a retirarse cuando aún no había finalizado la temporada. A saber, y según nos consta oficialmente, con fecha 29 de noviembre de 1960 el presidente del club remitió un escrito a la federación informándole de su negativa a dar ficha libre a los luchadores Sebastián Pérez; Elicio González; Luis Báez; Adán Pérez, el Mudo; Roberto Campos; Julián Perdomo; y Juan Báez, el Macho, por considerarlos causantes de la retirada del equipo.

Aquel revés, coincidente con el fichaje de Juanito de la Rosa por el Club de Lucha Teguise procedente del Real Hespérides y erigido en enseñante del grupo de figuras en ciernes encabezado por sus sobrinos de la saga Mejías (Cipriano, Plácido, Máximo y Emiliano, Michu), propició la llegada de estos al titular de Portezuelo cuando empezaban claramente a despuntar, sobre todo Cipriano y Plácido. Por lo tanto, al Princesa Dácil se le considera precursor de la Unión Deportiva Tacuense, que surgió al regreso de los Mejías a Taco porque comenzaban a tener problemas de falta de tiempo por las jornadas maratonianas de entrenamientos y encuentros oficiales, lo que hacía que regresaran de El Portezuelo prácticamente de madrugada y al día siguiente tenían que acudir a clase: Cipriano en Náutica y Plácido, en Comercio.

Compartir: