Godeto (1947)

Las Rosas es uno de los núcleos más antiguos del municipio rosariero. Su nombre proviene del término roza, que significa ‘tierra limpia de las matas que naturalmente cría para sembrar en ella’. Esta entidad poblacional, que surgió en zonas ganadas a la masa forestal preexistente, se encuentra a unos tres kilómetros al sur del centro municipal, a una altitud media de 905 metros, y ocupa una superficie de 11,85 kilómetros cuadrados, gran parte de la cual está incluida en el Monte de Utilidad Pública de La Esperanza y en el Paisaje Protegido de Las Lagunetas.

Se trata de un espacio que mantiene la agricultura, así como algunas explotaciones ganaderas de cabras y ovejas. Limita al norte con Barranco de Las Lajas, La Esperanza y Lomo Pelado, al este con Lomo Pelado, Llano del Moro, Machado y Las Barreras, al sur con Las Barreras, Barranco Hondo e Igueste de Candelaria y al oeste, con Ravelo. En 2022 registró una población de 1039 habitantes censados.

El Club Deportivo Godeto surgió, en Las Rosas, tras las gestiones llevadas a cabo por los miembros de la comisión organizadora Antonio Romero García, Juan Acosta Bacallado y Narciso Benítez. Este trío de impulsores comandó la creación del club con la presentación de sus estatutos en el Registro del Gobierno Civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife el 23 de octubre de 1947. Sin embargo, ese primer intento de poner en marcha la entidad deportiva no fructificó y tuvieron que dejarlo para mejor ocasión.

De tal manera que, a vueltas con la aspiración de participar en las competiciones oficiales, que entonces organizaba la Federación Tinerfeña de Luchas, insistieron en la intención de federar el club (25 de enero de 1951), para lo que constituyeron la siguiente junta directiva: Celestino Medina Martín (presidente), Martín Marrero Hernández (vicepresidente), Ramón Díaz Coello (secretario), Juan Acosta Bacallado (vicesecretario), Antonio Romero García (tesorero) y los vocales Virgilio Cruz Mirabal, Jacinto Martín Sánchez y Enrique Marrero Benítez.

El 31 de enero de 1952 celebraron junta general extraordinaria y decidieron volver a constituir otra junta directiva, esa vez presidida por José Delgado Hernández, sustituto de Martín Marrero Hernández, quien a su vez había relevado a Celestino Medina Martín. En un último intento, el 5 de abril de 1953, se formalizó nuevo equipo directivo, con Antonio Acosta Bacallado como presidente. Sin embargo, su corta existencia transcurrió entre fallidos propósitos que le negaban sistemáticamente poder formar parte de la actividad federada. Aunque en descargo de aquellos entusiastas conviene precisar que sus esfuerzos fueron en la antesala de la gran crisis económica de finales de 1951, que paralizó las competiciones oficiales e incluso el ente federativo quedó inactivo.

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