Camino Real (1943)

Este club fue fundado en el año 1943 en Agua García, que se localiza en la parte alta del municipio a una altitud media de 900 metros y a cerca de cinco kilómetros del centro municipal. Es un barrio agrícola cuya superficie abarca una amplia zona rural y natural, incluyendo parte del espacio del Paisaje Protegido de Las Lagunetas y del Monte de Utilidad Pública Agua García y Cerro del Lomo. Limita al norte con Tacoronte (capital municipal), El Cantillo y Las Casas Altas, al este con Barranco de Las Lajas, al sur con Ravelo y al oeste, igualmente con Ravelo. En 2022 su población censada era de 2691 habitantes.

Los estatutos fueron tramitados ante el Registro del Gobierno Civil de la provincia de Santa Cruz de Tenerife con fecha 1 de mayo de 1943, bajo la denominación Camino Real Club Deportivo y domicilio social en el local de dicha sociedad, en la que estaba integrado. Los estatutos obtuvieron el visto bueno el 13 de julio.

Posteriormente, un certificado expedido el 26 de julio de ese año por Rosendo Pérez Rodríguez, secretario de la citada sociedad, dejaba constancia de que la comisión organizadora encargada de la legalización del club se había constituido como junta directiva, compuesta por Fructuoso Rodríguez Carballo (presidente), Elías Reyes González (vicepresidente), Rosendo Pérez Rodríguez (secretario), Domingo de Armas Díaz (tesorero) y los vocales José López Pérez, Juan Benítez Pérez, Narciso Medina Hernández y Emeterio Gil Melián, haciendo este último de delegado del equipo. La directiva obtuvo el visto bueno del Gobierno Civil con fecha 25 de octubre del citado año y posteriormente fue ratificada por el propio club el 15 de abril de 1944.

El periódico Aire Libre del 25 de octubre de 1943 dio la noticia de que el Camino Real de Tacoronte fue el primer club federado del municipio y uno de los nueve pioneros de Tenerife en constituirse, junto con los laguneros Canarias y Los Guanches, Los Guanches del Taoro (Puerto de la Cruz), Esperanza (El Rosario), Pérez Abreu (Tegueste), Price (Santa Cruz), Sobradillo (El Rosario) y CD Tejina (Tejina, La Laguna). Un poco más tarde, el 3 de noviembre, lo hizo el CD Rosario, de Valle de Guerra (La Laguna). A estos hay que añadir el Tablero, de El Rosario, según hemos podido comprobar en acta federativa.

Todos coincidieron con el estreno de la denominada etapa institucional, también llamada federada, de nuestro deporte y la constitución de la primera Federación Canaria de Luchas, el 7 de junio de 1943. Las fechas oficiales de la aprobación de los estatutos de estos once clubes, por orden de antigüedad, están recogidas en los capítulos dedicados al Pérez Abreu y al CD Tejina, los dos primeros en ser constituidos estatutariamente.

Su única participación en competiciones oficiales, que organizaba la Federación Tinerfeña de Luchas, fue en la temporada de 1946 en primera categoría. Ese año lucharon contra el Acaymo, Camino Real, Pérez Abreu y Tinguaro. En la alineación figuraban luchadores de Agua García y vecinos de El Ortigal, Barranco de Las Lajas y Ravelo. Se mantuvo en activo tres años, pero solo participó uno en competición federada, con bregadores destacados como Braulio de la Paz; Arsenio de la Paz; Manuel Perdomo; Melchor Díaz; Dionisio Díaz; Daniel Reyes, el Cacharrito; Álvaro Machado, Alvarote; Hipólito Benítez; Román Fuentes; y Francisco Javier, entre otros. Estos defendían la suerte deportiva del club como anfitriones en la era de María Josefa. Antes del comienzo de la competición, Gregorio Acosta, Pollo de Tacoronte,fichó por el capitalino Tinguaro, lo que debilitó a la formación norteña y la relegó a la última plaza de la clasificación.

Por terminar la liga en ese puesto de la tabla clasificatoria, el Camino Real debió enfrentarse al campeón de segunda, que fue el Rosario de Valle de Guerra, en cumplimiento de las normas establecidas entonces por la Federación Tinerfeña de Luchas para decidir la fase de ascenso de categoría para la siguiente temporada. Sin embargo, el emparejamiento, previsto a dos encuentros, no se celebró porque el equipo tacorontero, tras varios desacuerdos mutuos en las fechas, optó por la retirada y, de facto, desaparecer de toda actividad.

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