Agarre
Uno de los principales problemas que se encontró la recién constituida Federación Canaria de Luchas (1943) fue el de unificar los reglamentos. En esa compleja tarea de reunir la distinta reglamentación de la lucha para su igual aplicación en todas las islas, el gran debate se centró en el estilo de agarre, porque los enfrentamientos, la ropa de brega y la forma de empezar la agarrada podía variar dependiendo de la isla en la que se celebrara, e incluso en distintos lugares de la misma.
Entre ellos, la retorcida, sistema de agarre utilizado tradicionalmente en Lanzarote; el moño, típico en la isla de El Hierro a mediados del siglo XIX; la mano metida, utilizado principalmente en la ciudad de Telde y en los demás pueblos del sur de Gran Canaria; la mano abajo, implantado en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, el norte de Gran Canaria y las islas de Lanzarote y Fuerteventura; y el agarre usted como quiera, que surge de la consulta popular realizada precisamente en un encuentro entre los bandos norte y sur de Gran Canaria disputado en el Campo España el 17 de febrero de 1946. Fue en esa luchada donde se procedió al escrutinio para conocer la preferencia del público en cuanto a la forma de agarrar incluyendo el agarre usted como quiera, que facultaba a cada luchador a adoptar la posición que más le conviniera para el inicio de la brega.

Aunque realmente la gran discusión para dilucidar el agarre que se implantaría con la unificación de los reglamentos fue entre la mano metida o la mano abajo. Por un lado, como queda constatado, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y el norte de Gran Canaria se decantaban por mano abajo, que consistía en «agarrar con la mano izquierda la bocamanga derecha del pantalón del contrario»; mientras que por el otro lado seguían con su tradicional mano arriba o mano metida, basado en que «en el agarre, la mano entrará por la pierna del calzón del oponente, sin ser ayudado por la otra mano, sacará el dedo pulgar por la abertura del pantalón de brega y cogerá del lado opuesto, con la llave de la mano, lo que buenamente sea sin tomar nada del fondillo del calzón».
Al respecto, el periódico Falange recogió en su edición del 14 de febrero de 1946 (página 4) que un día antes Luis Benítez de Lugo, marqués de la Florida, delegado especial de la Federación Canaria de Luchas, remitió una circular en la que comunicaba que había sido autorizado por la propia Federación Regional, con el visto bueno de la Federación Española de Luchas (FEL), para formular votación pública a efectos de pronunciarse sobre qué modalidad de agarre prefieren para que se aplique en la isla de Gran Canaria, si mano arriba o mano abajo.

De tal manera que, como avanzó Falange el domingo 17 de febrero de 1946, en el Campo España, aprovechando la celebración de un desafío entre los luchadores José Araña, Pollo de Arucas, y José Rodríguez, Faro de Maspalomas, adornando el encuentro que enfrentaba a los bandos norte y sur de Gran Canaria, se haría «una encuesta entre el público asistente para conocer su opinión acerca del sistema de agarre que considerara más beneficioso para el espectáculo de la lucha canaria: mano arriba, mano metida (arraigado en la isla de Gran Canaria) o mano abajo (empleado en el resto de las islas), y la posterior inclusión del agarre usted como quiera. O si era posible, llegar a una fórmula que, sin perjuicio para nadie, permitiera una reglamentación única a la práctica del deporte en cada una de las islas. Cuestión que fue sometida a la valiosa consideración de los espectadores».
Recogido en el medio escrito Falange del 20 de febrero de 1946, página 6: «La consulta popular se realizó precisamente en el segundo desafío entre el Faro de Maspalomas y José Araña, coincidiendo con el encuentro que enfrentaba a los bandos norte y sur de Gran Canaria celebrado en el Campo España el día 17 de febrero de 1946. Al terminar la luchada del domingo, se llevó a cabo el recuento de votos para conocer la preferencia del público en cuanto a la forma de agarrar. La candidatura agarre usted como quiera obtuvo 836 síes y la de mano abajo, 975; o sea, una mayoría de 139 votos a favor de la última. Firmaron el acta de escrutinio el Sr. marqués de la Florida y los señores don José Vega Díaz, por Los Guanches; don Domingo Montesdeoca García, por el Adargoma; don Rafael Saavedra Rodríguez, por el Tumbador; y don Salvador Vega Díaz, por el Ajódar, ganando la votación el sistema mano abajo».

En el mismo periódico, una semana después (día 28) se publicó el resultado de la consulta realizada por la Federación de Luchas a los clubes de Gran Canaria Adargoma, Ajódar, Los Guanches y Tumbador: se implantaría el sistema de agarre mano abajo, que ganó en votación por tres a favor y la abstención del Adargoma, partidario del agarre usted como quiera. A partir de esa fecha, el sistema aprobado quedó establecido para todas las competiciones oficiales y se dejó mano arriba solo para encuentros amistosos en Gran Canaria y en algún caso que la Federación Regional lo permitiera.
Modalidades de lucha
Sistema de lucha corrida
El sistema lucha corrida consiste en brindar una sola oportunidad a cada pareja de contendientes para dilucidar el vencedor. Al principio, los equipos se componían de un número indeterminado de luchadores, aunque una vez regulado este aspecto se acordó que fueran un máximo de dieciocho y no menos de catorce. La constitución de una única federación regional con sede en Tenerife hizo recelar a Gran Canaria. Ese momento de ruptura con la lucha corrida, el cambio de agarre mano arriba por mano abajo y la implantación de la figura del árbitro como juez único, en sustitución del tradicional jurado (tres hombres buenos), motivaron gran descontento en la afición, luchadores y cronistas deportivos, que quedó reflejado en la prensa de Gran Canaria de la época. Por ejemplo, en el periódico Falange del 10 de febrero de 1949, página 4: «Gentes que no pertenecían al mundo de la lucha canaria fueron cambiando nuestro deporte tradicional y, para bien o para mal, hoy tenemos una lucha muy distinta a la que hemos hecho referencia durante siglos».
Por su parte, el reconocido historiador y escritor Juan Jerónimo Pérez Pérez, en su Manifiesto sobre la Lucha Canaria, escrito en 1981 y publicado en 1984, responsabilizó de todos los males de la lucha canaria a las modificaciones establecidas en los reglamentos, haciendo hincapié en que el cambio de lucha corrida por el de tres, las dos mejores da demasiado protagonismo a la figura del puntal.
Sistema de tres, las dos mejores
Se intentó organizar los primeros campeonatos de clubes federados y cambiar la reglamentación que permanecía hasta la fecha. El sistema del que habíamos hablado hasta ahora, en el que los luchadores se enfrentaban a una sola agarrada, denominado lucha corrida (también lucha doble, aunque menos), fue descartado y se fijó uno nuevo llamado de tres, las dos mejores. La composición de los equipos pasó de un número indeterminado de luchadores, tal y como se establecía para la lucha corrida, a estar formados por doce componentes cada uno, que realizaban tres agarradas por pareja, venciendo el que se impusiera más veces. En caso de empate a luchas, se va a una tercera agarrada definitiva; si no se tumban en esa agarrada, ambos quedan eliminados.
El domingo 2 de septiembre de 1945, en un encuentro en Gran Canaria que enfrentó a los clubes Los Guanches, de Arucas, y Tumbador, del puerto de La Luz, apareció por primera vez el sistema de tres, las dos mejores (Falange, 2 de septiembre de 1945, página 6), pero fue a finales de 1946, ya constituidas las federaciones provinciales de Las Palmas de Gran Canaria y de Santa Cruz de Tenerife, cuando se logró solventar las diferencias con el modo de agarre; el sistema de tres, las dos mejores; la constitución del Colegio de Árbitros; y el inicio de las primeras competiciones federadas de primera y segunda categorías. Y al mismo tiempo se creó una comisión para la elaboración del Proyecto de Reglamento Técnico de la Lucha Canaria, de aplicación en el archipiélago y que se componía de un preámbulo, las bases, treinta y nueve artículos y una disposición final.
Sistema modalidad reducida
La modalidad reducida se implantó en la última década de la etapa moderna y es la de mayor regularidad, resultando vencedor el luchador que al término de cada emparejamiento, con agarradas de minuto y medio de duración, haya sumado mayor número de victorias de acuerdo con los siguientes criterios:
A) Si consigue las dos seguidas sobre su rival.
B) Si consigue una victoria y una separada.
C) Si hay una victoria para cada rival, agarrarán en una tercera brega, de un minuto de duración, con las siguientes opciones: 1. Se proclamará vencedor a quien gane la tercera brega. 2. Si la tercera agarrada finaliza en separada, se proclamará vencedor a quien menos amonestaciones haya acumulado; si finalizan igualados en amonestaciones, quedarán eliminados los dos, anotando un punto a cada marcador. Actualmente se está utilizando este sistema en las competiciones oficiales.
Sistema todos contra todos
Desde hace mucho tiempo, en la lucha canaria viene planteándose si el protagonismo de los puntales a la hora de decidir los encuentros resulta excesivo y puede que, de alguna manera, hasta perjudicial para el buen espectáculo en su conjunto. De ahí que ya entonces se conocieran argumentadas opiniones discordantes respecto al sistema vigente. Una de esas insistentes peticiones sobre la necesidad de cambiar el modelo, en principio por otro con el nombre de lucha cruzada y posteriormente sistema todos contra todos, la encontramos en el artículo que Aurelio Rodríguez Acosta firmó en el periódico Aire Libre el 13 de enero de 1964. Después de narrar un encuentro entre el grancanario Vencedor y el Santa Cruz Club de Lucha, que al parecer estuvo interesante hasta que salieron a bregar los puntales –convirtiéndose en todo lo contrario–, el autor, acérrimo defensor del sistema todos contra todos, planteaba a la opinión pública la siguiente pregunta: «¿Hasta cuándo tendrá que arrastrar la lucha canaria ese lastre tan pesado del puntal como elemento necesario para decidir encuentros?».
En el artículo en cuestión, Aurelio Rodríguez apuntaba lo siguiente:
El problema que plantea esta pregunta es con toda seguridad el más trascendental en la actualidad de la lucha canaria; casi diríamos que es el único problema que tiene, pues creemos con toda certeza que cuando se resuelva adecuadamente esta cuestión, la lucha adquirirá automáticamente tales calidades como espectáculo que podrá competir ventajosamente con otras manifestaciones deportivas que, hoy por hoy, le tienen ganado el favor de la masa de público. Con otras palabras, significa esto que si no resolvemos esta difícil cuestión condenamos a la lucha a continuar siendo el espectáculo menor que actualmente es; y si, por el contrario, le hallamos la adecuada solución podremos convertirla en el auténtico deporte de masas que todos anhelamos que sea.
Hace algún tiempo y en este mismo semanario dimos una solución que creíamos aplicable y que, teóricamente al menos y en principio, resuelve absolutamente la cuestión. Abogábamos por la implantación de un nuevo sistema de lucha que, en esquema, es el siguiente: 1. Equipos de ocho luchadores. 2. Lucha cruzada (no corrida) de todos contra todos. 3. Enfrentamientos a una sola lucha. Como se comprenderá, cada luchador de un equipo habría de luchar contra los ocho luchadores del equipo contrario, lo que supondría sesenta y cuatro enfrentamientos (dos horas de espectáculo) puntuando únicamente la lucha ganada. Así, el puntal solo podría, en el mejor de los casos, ganar ocho puntos de los sesenta y cuatro disputados, y dejará de ser, por consiguiente, una pieza decisiva en el encuentro. Su actuación, si no se complementa con la también acertada de sus compañeros, de nada valdrá para decidir el triunfo. En cualquier equipo, por ejemplo en el Santa Cruz, los puntos ganados por los puntales Carampín [Leoncio de la Rosa] o el Pollo de Máguez [Andrés Luzardo] tendrán para la decisión final el mismo valor que los que obtengan los luchadores menos fuertes, como Chago o Álvaro de Armas. Seguimos con la esperanza de que el sistema reseñado que propugnamos llegue a interesar a quienes puedan y sepan organizar un encuentro de prueba que, indudablemente, nos informaría sobre la bondad del mismo. Creemos que merece la pena.
Sobre este documentado exponente de la lucha canaria, es de justicia valorar que tan firme se mantuvo en su creencia que hasta finales de los años 1990 seguía defendiendo su parecer en la prensa escrita (periódico La Gaceta de Canarias), donde firmaba «J. A. Rodríguez».
En la actualidad, este sistema es utilizado en las competiciones oficiales de categoría cadete y en los campeonatos destinados a los escolares. La definición recogida en las Reglas del Deporte es la siguiente: el sistema todos contra todos permite bregar a cada luchador de un equipo, a una sola agarrada, contra todos los luchadores del equipo rival, con una duración de cada agarrada de minuto y medio. Las luchadas serán entre dos equipos formados por seis u ocho luchadores, pero con menos de cinco o siete luchadores, respectivamente, no se puede celebrar la luchada; se permite añadir cuatro suplentes para sustituir a los titulares en el transcurso del encuentro. El equipo puede participar con un luchador menos, asignándole un numero o letra según actúen como local o visitante, sumando el equipo rival, por cada luchador que falte, un punto por cada vez que le corresponda a ese número o letra enfrentarse a su pareja; si la agarrada corresponde a dos no presentados, no se anotará punto a ninguno de los equipos.
Desafíos y campeonatos absolutos
Según se establece en las Reglas del Deporte de la Lucha Canaria, el desafío es un enfrentamiento tradicional entre dos luchadores con el fin de demostrar la superioridad de uno sobre el otro. Hay dos tipos de desafío: de rasquera y concertado. El de rasquera es aquel caso en el que un luchador reta a otro que le ha vencido durante una luchada, y si el contrario acepta se disputará una vez finalice esta; el concertado es cuando dos luchadores acuerdan celebrar su enfrentamiento en fecha a fijar.
Se decía que entre 1860 y 1880 los encuentros eran organizados tras la concertación de un desafío entre dos de los mejores bregadores del momento; partiendo de ese acontecimiento, los conjuntos se formaban sin limitar el número de participantes. Este tipo de contienda, inhabitual desde hace unos 20 años, era el motivo principal para asegurar la asistencia de público en la etapa mercantil y un gran aliciente para el espectador a mitad del siglo pasado. Si bien es cierto que en la década de 1990 se reactivaron los desafíos, no lo es menos que la práctica decayó.

Uno de los luchadores más destacados de Tenerife, junto con Francisco Marrero, Camurria, fue Pedro Rodríguez Dorta, Pollo de Las Canteras, el rey de los desafíos, ya que protagonizó hasta treinta y seis y perdió solo dos: frente a José Rodríguez, Faro de Maspalomas, y ante el citado Camurria. Una de esas confrontaciones en las que más quedó de manifiesto su ímpetu y coraje fue la dirimida ante el palmero Juan Martín, Primera. A saber, Pedro Rodríguez, dirigido por el promotor Víctor Núñez, se desplazó a La Palma a luchar como refuerzo y cayó dos días seguidos con el rival mencionado, lo que propició un duelo concertado en la plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife que se saldó con la victoria inapelable y contundente del Pollo de Las Canteras al darle tres agarradas seguidas. También pasaron a la historia sus desafíos contra el famosísimo atleta tinerfeño Luis Pagés, de los que damos cuenta en este libro.

Campeonato de Canarias individual absoluto federado
Uno de los galardones más codiciados por los luchadores de esa época era el de los campeonatos individuales, que primaban en interés por encima incluso de los propios enfrentamientos entre bandos o selecciones. De entre los emparejamientos sobresalientes que se rememoran con un título en juego procede mencionar el celebrado entre Pedro Rodríguez, Pollo de Las Canteras, y Domingo Mederos, Pollo de Gáldar, el 17 de abril de 1932 en la plaza de toros tinerfeña y en el que el Pollo de Gáldar fue proclamado campeón de Canarias después de darle tres luchas seguidas al bregador lagunero. El 22 de mayo del mismo año, el Pollo de Las Canteras recuperó el título individual en nuevo cruce de fuerzas y habilidades contra el luchador galdense, según publicaron el periódico Gaceta de Tenerife (20 de mayo de 1932, página 10) y la revista La Lucha Canaria (1961), que dirigía Juan Jerónimo Pérez.
Leído en Aire Libre del 13 de diciembre de 1943, página 3: «El teguestero Víctor Rodríguez rubricó magníficamente su intervención en los primeros campeonatos oficiales de luchas al vencer al gran favorito, el Faro de Maspalomas. El primer Campeonato de Canarias Individual Absoluto [federado] se desarrolla en la plaza de toros de Santa Cruz de Tenerife, entre las fechas del 29 de noviembre y el 13 de diciembre de 1943, correspondiente a la temporada de 1943 y ya constituida la Federación Canaria de Luchas. Víctor Rodríguez, que llegó a la final del campeonato, se tiene que enfrentar al favorito del torneo, el Faro de Maspalomas. El desafío por el título tuvo la máxima emoción y espectacularidad. Víctor hizo dos luchas seguidas, cediendo las dos siguientes al atleta de la isla vecina. La quinta, o sea la que decidía el campeonato, fue un alarde de fuerza e inteligencia por parte de ambos. Trabó Víctor un cango alto, su lucha favorita, que contrarrestó el de Las Palmas con gran temple. Y sin deshacer la lucha, jugándose el todo por el todo, Víctor bajó el cango acompasando el movimiento de un último esfuerzo… Cayó el Faro con todos los honores, realzándose así el mérito del vencedor, primer campeón de Canarias federado».
Campeonato de Tenerife individual por categorías
En la temporada 1960, que se desarrolló en año natural, se celebró el Campeonato de Tenerife Individual por Categorías. De una parte, para dilucidar el campeón absoluto; de otra, poniendo en juego el título de campeón de segunda categoría; y por último, el de categoría juvenil. Más del semanario Aire Libre, esta vez del 18 de enero de 1960, página 2: «Las finales de primera y segunda categorías, tras varias eliminatorias, se disputaron en el Frontón de Santa Cruz de Tenerife el día 17 de este mes, quedando para el 31 de enero la de juveniles. En estas competiciones finales se ponían a prueba el valor técnico y físico de los mejores atletas tinerfeños. No existía el llamado factor suerte, puesto que los luchadores que intervinieron en esta jornada final tuvieron que agarrar todos contra todos por el sistema de liga. De estas intervenciones salieron dos nuevos campeones de Tenerife: Gregorio Dorta (absoluto) y Nino [Isabelino] Morales (segunda categoría), ambos invictos. Finalizado el torneo oficial individual y dentro de los aplausos de los espectadores fueron impuestos los cinturones y bandas a los atletas participantes, por el orden de clasificación, haciéndolo al nuevo campeón absoluto, Gregorio Dorta, el excampeón y ya retirado luchador Víctor Rodríguez; y al de segunda categoría, Nino Morales, el presidente de la Federación Tinerfeña de Luchas, señor Acuña Dorta (don Félix Álvaro)».

Y añadió Aire Libre el 1 de febrero de 1960, en la página 2, que «en la categoría juvenil, el domingo 31 de enero se disputó la final en el Frontón de Santa Cruz de Tenerife, con el siguiente resultado: Antonio de León, del Rosario de Valle de Guerra, fue proclamado campeón de la categoría, en una eliminación preliminar a la confrontación de selecciones de primera entre los bandos norte y sur de Tenerife. En segundo lugar se clasificó Ricardo Rodríguez, del Pérez Abreu, seguido de Andrés Hernández, del Rosario, y Salvador Hernández, del Matanza. Los juveniles fueron muy aplaudidos por su destacada actuación».
Campeonatos por clubes
El mismo medio escrito, en su tirada del lunes 11 de febrero de 1946, confirmaba en la página 4 el comienzo del I Campeonato Federado de Tenerife de Primera Categoría, correspondiente a la temporada de ese año, con la crónica del encuentro celebrado el día anterior entre los equipos del Acaymo, de La Laguna, y el Pérez Abreu, de Tegueste. Los otros equipos participantes fueron el Camino Real, de Tacoronte, y la santacrucera Asociación Deportiva Tinguaro. Según el calendario oficial diseñado por la Federación Tinerfeña de Luchas, la competición se estrenó el 10 de febrero de 1946 y concluyó el 28 de abril, siendo proclamado primer campeón de liga el Pérez Abreu, y subcampeón, la Asociación Deportiva Tinguaro.
En aquel semanal de cada lunes también se publicó, en la portada del 20 de mayo de 1946, el primer calendario del Campeonato Provincial de Luchas de Tenerife de Segunda Categoría, del que decía: «Este campeonato provincial dará comienzo el día 20 de mayo de 1946 y participarán en él los clubes inscritos actualmente en dicha categoría, que son los siguientes: Rosario, Sobradillo y Tejina. Se distribuirá a doble vuelta, en la forma que se indica a continuación, puntuando como sigue: partidos [luchadas, encuentros…] ganados, 2 puntos; partidos empatados, 1 punto; y partidos perdidos, 0 puntos».
A esta información le complementamos que el título fue para el Rosario, de Valle de Guerra, al vencer al Sobradillo por trece luchas a once en el encuentro que se celebró el 21 de julio de ese año. La decisiva contienda tuvo su parte polémica, como explicamos en los capítulos dedicados a estos equipos.
Acabada esa competición y en cumplimiento de las normas establecidas por la Federación Tinerfeña de Luchas, el último clasificado de primera (Camino Real) y el campeón de segunda habrían de enfrentarse a doble encuentro para decidir el ascenso de categoría. El Rosario consiguió ascender directamente sin que se celebraran las luchadas; el porqué de esta cuestión queda reflejado en los capítulos respectivos dedicados a Tacoronte y Valle de Guerra.

Finalizadas las competiciones provinciales, se estrenó la Liga de Canarias de Primera Categoría, con la participación del Pérez Abreu, Asociación Deportiva Tinguaro (campeón y subcampeón de Tenerife, respectivamente) y, por Gran Canaria, Los Guanches, de Arucas (campeón), y Ajódar (subcampeón). En la primera fase se enfrentaron los dos campeones insulares, siendo el encuentro inaugural en Gran Canaria (12-7 para Los Guanches) y la vuelta, en Tegueste, donde los anfitriones vencieron 12-9. De tal manera que el equipo aruquense se adjudicó el título por el factor diferencia de luchas (+2). Los luchadores del Pérez Abreu, primer campeón de liga de la máxima categoría de Tenerife, fueron José Ramallo, Víctor Rodríguez, Manuel Perera, Pollo de Tegueste; Jeremías Reyes, Inocencio de la Rosa, Andrés Hernández, Caldera; Nicolás González, Ambrosio Díaz del Castillo, José Gutiérrez, Maximiliano Pérez, Manuel García, Florencio Gutiérrez y Víctor del Castillo.
En la etapa actual están reconocidas como competiciones oficiales la liga y la copa, además de algunos torneos y los campeonatos individuales por pesos y categorías. Desde que en Tenerife se pusieron en marcha los primeros campeonatos ligueros, de primera y de segunda en la temporada 1946, hasta la fecha han transcurrido setenta y seis temporadas, de las que se han celebrado setenta oficiales en los diferentes rangos federados: preferente, primera, segunda, tercera, promesas, femeninas, juveniles y cadetes. Las seis ediciones que no suman son las de inactividad federativa (1948), por el parón derivado de la crisis económica (desde la 1951-1952 a la 1954-1955) y por la covid-19 (2020-2021). También se llevan a cabo competiciones en las categorías base: benjamines, alevines e infantiles formando parte de los Juegos Escolares que organiza el Cabildo de Tenerife en colaboración con la Federación Insular.