El Socorro, integrado en el valle de El Socorro, se encuentra en su parte baja y en la zona occidental del municipio teguestero. Se localiza a unos tres kilómetros del casco urbano y alcanza una altitud de 370 metros. Está formado por los núcleos del propio Socorro, El Infierno, Lomo del Socorro, Lomo las Rías, Molina, San Gonzalo, Santo Domingo y San Luis. Limita al norte con Tejina, al este con Las Toscas, al sur con El Portezuelo y al oeste, con Valle de Guerra. En 2022 registró una población de 1456 habitantes censados.
El Socorro siempre tuvo gran tradición luchística, más si cabe cuando en ese barrio nacieron y fueron abanderados de la lucha teguestera auténticas leyendas como Pérez Abreu o José Pepe Ramallo, el Rápido. Tal era el carisma y respeto hacia el primero que muchos luchadores de Tegueste, Valle de Guerra, La Laguna, Santa Cruz y otros núcleos cercanos acudían a su casa a entrenar, antes de la guerra civil española (1936), para perfeccionar sus luchas. Entre los habituales a las sesiones preparatorias se encontraban los más tarde admirados y también míticos Pancho Camurria y Luis Pagés.
En 1963, un grupo de aficionados del barrio se reunieron para crear un equipo, que fue registrado al año siguiente en la Federación Tinerfeña de Luchas con la denominación Club de Lucha Socorro. Sus gestores eran Erasmo Rodríguez (presidente), José Suárez y Emérito Rodríguez. Y el entrenador, Pepe Ramallo. La ropa de brega era de color blanco con el cuello amarillo. Luchaban en el terrero situado en la zona de El Calvario.
Su estreno en las competiciones oficiales fue en la temporada 1964 en tercera categoría, que ese año quedó configurada con el Acaymo, Arguama, Campitos, Cúmber, Chimisay, Naranjo, Rosario, San Mateo, Socorro, Tacoronte, Teguise, Tijarafe, Unión Montañas, Unión Rosario, Unión San Antonio y Unión Segunda Caridad.
Los primeros luchadores fueron Lorenzo Rodríguez; José Melián de la Rosa; Francisco Perdomo; Prudencio Fernández; Sotero Díaz; Esteban Perdomo, Marino; Domingo González; Arcadio Rodríguez; Buenaventura Hernández; Domingo Hernández; Servando Martín; Antonio González, el Vallero; Amadeo Suárez; Francisco de Armas; Julián Rodríguez; Benjamín Santana, Minito; Lázaro García; Pedro Rodríguez; José Santos; Juan Tomás de Armas; Manuel Hernández, Boliche; Juan Rodríguez; y Antonio Pérez, el Ramblero.
El año siguiente (1965) no compitieron y regresaron a la actividad oficial en la temporada 1966-1967, otra vez en tercera. Fue cuando se incorporaron al equipo Benito Rodríguez, Simplicio Ramos, Pedro Hernández, Hilario Suárez y Andrés Rodríguez.

Su trayectoria federada duró tres años y se dio por finalizada al cierre del curso 1967-1968. Esa última temporada, bajo la presidencia de Gregorio Pérez, compareció en tercera categoría junto con el Acaymo, Araya, Beneharo, Coromoto, Echeide, Esperanza, Guanche, Jardina, Las Carboneras, Pérez Abreu, Real Hespérides-San Mateo (fusión), Rival, San Cristóbal, Unión Florida, Unión Montañas, Unión Segunda Caridad, Unión Segunda de Guamasa y Vencedor. Y en la plantilla de luchadores estaban Esteban Perdomo, Marino; Francisco Perdomo; Antonio Pérez, el Ramblero; Sotero Díaz; Amadeo Suárez; Andrés Rodríguez; Julián Rodríguez; Servando Martín; Buenaventura Hernández; Francisco de Armas; Pedro Rodríguez; Agustín Pérez; Domingo Hernández; José Rodríguez; Ignacio Rodríguez; Juan Tomás de Armas; Marino Santana; Hilario Suárez; y Benito Rodríguez.
En la foto, luchadores del Socorro, autoridades, directivos y aficionados durante el acto de inauguración del terrero de lucha en El Calvario (El Socorro, 1962-1963), con la bendición de don José, párroco de San Marcos.